Trampantojos en el restaurante Callizo

//Trampantojos en el restaurante Callizo

Trampantojos en el restaurante Callizo

He visitado recientemente el restaurante Callizo, quería conocer sus últimas creaciones antes de que acometan la próxima reforma del establecimiento. La cocina de Josetxo Souto y Ramón Aso siempre sorprende, desde sus inicios en 1998 casi nunca ha dejado indiferente.

13450223_10208747682801941_1364469883507302256_n

En la etapa actual manda el juego del trampantojo. Debo reconocer que no soy un apasionado de este tipo de propuestas, ilusiones ópticas sobre el mantel, hacer creer que uno ve lo que en realidad no es. Este artificio culinario procedente de la pintura lleva un buen tiempo revoloteando por destacadas cocinas nacionales. El menú “Tierra” del Callizo es un estupendo exponente de la técnica del engaño. Un alarde de técnica e imprescindible sincronización con la sala, donde Eva y Pilar Sierra llevan la batuta.

Se trata de una larga, divertida, a veces desconcertante, experiencia que se debe vivir con la mente abierta y predispuesta a cualquier giro insospechado. Pasen y vean:

13418802_10208747678721839_9097155478007248208_n

Caviar Per Se Gold espárragos blancos, Ostras con leche de tigre, Olivas de Ecostean  y tomate rosa, Mantequilla de trufa de Graus, Ginebra limón-lima-jengibre.

13407132_10208747676641787_1209794323263266419_n

La procesionaria de pino, Ceviche del Cinca con jugo de Kumquat, Espeto de truchas a la brasa, Alcachofas a la brasa majada de almendras azafrán, Boliches de Vio en aceite a la brasa, entre otros.

13450076_10208747677601811_5473178353826479125_n

13445306_10208747676961795_8609028743675608741_n

Más allá de los trampantojos, entre los platos principales (puedes elegir entre cinco), me llamaron la atención “De los pastos bajo de la Peña Montañesa” (Jarrete de cordero en dos cocciones con seis guarniciones), y el Cochinillo confitado crujiente, manzana asada, membrillo, verduras agridulces y ensalada de berros.

13450223_10208747679921869_72393192883431871_n

13412884_10208747680201876_1434709991757068805_n

En los postres me encontré un evocador “Cuando rebaño llegó el rebaño” (Helado de leche de oveja, espuma de yogur de Fonz, nueces en salmuera dulce de leche, algodón en azúcar), pero terminé apostando por una de mis devociones lamineras: Torrijas de pan de pueblo caramelizada, helado de vainilla de Tahití y chocolate Yuzu.

La Miranda de Secastilla (Viñas del Vero, DO Somontano) fue un acertado acompañante para esta impecable travesura.

By | 2016-11-08T22:59:35+00:00 junio 13th, 2016|Prensa y Comunicación|1 comentario

Un comentario

  1. Ramon Jiménez junio 14, 2016 en 3:37 pm- Responder

    Fantástico propuesta gastronómica fuera de la cocina tradicional del Pirineo, me encanta, de hecho una de las celebraciones de mi boda la hicimos allí en 2010, todo el mundo quedó fascinado 😀😀😀

Deje su comentario

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.